Reflexiones y artículos

El Mito del Mal

El Mito del Mal

«Tendemos a considerar el mito como un embuste, fantasía o creencia errónea. Sin embargo, lo mítico nos permite conectar con realidades que no sabemos bien como explicarnos del todo, brindándonos un horizonte desde el que dialogar con lo simbólico, entendiendo por ello, el eco de realidades primordiales y constitutivas.

´El mal´ es uno de esos mitos humanos fundamentales alusivo de una realidad recurrente que se nos representa, una y otra vez, a lo largo de la experiencia cotidiana, despertándonos a un universo que sabemos está “ahí”, en algún recodo de nuestra circunstancia vital, tanto en lo colectivo como en lo personal. (…)»

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Mario A. Tagle y Babé: semblanza de un quijote cubano en Avilés

Mario A. Tagle y Babé: semblanza de un quijote cubano en Avilés

“Esta noche le diré a la cuidadora qué ropa quiero ponerme para el funeral”, me espetó hace unos días tras celebrar mi presencia en la residencia de ancianos en la que llevaba unos días instalado. “¿De qué funeral hablas, Mario?”, le pregunté sorprendido; “del mío”, me contestó, sonriente.

No hacía muchos días que había asistido sobrecogido a una intensa crisis delirante de mi anciano amigo, de 93 años, en la que desesperaba mediante sollozos y sórdidos quejidos, buscando al capitán de un barco que venía en su busca, y en el que no lograba embarcar. Esa tarde-noche logré calmarlo mediante palabras de afecto y sugestiones que lo sumieron agotado en el sueño y la calma. Rosa, la persona que lo cuidaba por entonces, me informó que se había despertado eufórico, diciéndole que finalmente había logrado embarcar, y que pudo comer y dormir durante el viaje…»

Dime cómo firmas y te diré quién… te crees

Dime cómo firmas y te diré quién… te crees

«(…) El dato grafológico dominante de esta firma está en el sobrealzamiento de una zona media radicalmente angulosa, característica de una personalidad excesiva, egocéntrica, inflexible. El talante relacional se basa en la disposición dominante, desconfiada, extrema.

La sobreocupación espacial que apreciamos en el folio firmado testimonia ambición y pretenciosidad. La página en blanco sobre la que tiene lugar la conducta escritural representa simbólicamente lo espacio-temporal del mundo, la circunstancia vital, el entramado social y personal en el que nos desplegarnos según nuestras peculiares disposiciones personales. (…)»

El discurso político de la repetición

El discurso político de la repetición

«La afirmación pura y simple, desprovista de todo razonamiento y de toda prueba, constituye un medio seguro para hacer penetrar una idea en el espíritu de las masas. cuanto más concisa sea la afirmación, cuanto más desprovista de pruebas y demostración, tanta más autoridad posee. (…) Los hombres de Estado que deben defender una causa política cualquiera, los industriales que hacen propaganda de sus productos mediante anuncios, conocen el valor de la afirmación. Sin embargo, esta última no adquiere influencia auténtica sino a condición de ser constantemente repetida y, lo más posible, en los mismos términos. NAPOLEÓN decía que no existe en retórica más que una figura seria: la repetición. Lo afirmado llega, mediante la repetición, a establecerse en los espíritus hasta el punto de ser aceptado como si fuese una verdad demostrada.»

G. Le Bon
-Psicología de las masas-

La firma: claves grafológicas

La firma: claves grafológicas

Resulta obvio para cualquier estudioso desprejuiciado que la escritura autográfica manifiesta conductas expresivas del carácter y el temperamento del sujeto que la produce, esto es, de su personalidad. Esta relación proyectiva no siempre resulta fácil de establecer en términos de fiabilidad, pero tradicionalmente ha sido y sigue siendo una importante fuente de información, y por ello de inteligencia en el ámbito de la psicología criminalística. En la perfilación conductual puede resultar de gran ayuda así como en el ámbito de la grafística forense, y contribuye con grandes ventajas sobre otras pruebas, a la evaluación psicológica.
Hablamos de la grafología psicológica y la grafística forense, hoy disciplinas objeto de formación especializada en las áreas de postgrado en diferentes universidades españolas como la UDIMA o la UAB.
La dimensión psicológica del acto escritural no siempre se ha tratado con la debida cautela, y abundan los tratados de terminología extemporánea, con poca base psicológica actualizada. Por otra parte, la mayoría de las publicaciones se ocupan de las distintas variables de la conducta escritural presentes en el texto común, y apenas existen trabajos que se ocupen del aspecto psicológico y legal más central del grafismo manuscrito: la firma.
Acaba de ser publicado por Ediciones Obelisco, el quinto volumen del psicólogo y grafoanalista Manuel J. Moreno, que nace con la vocación de llenar este vacío: “La Firma. Claves grafológicas para comprender nuestra personalidad”. A lo largo de sus diez capítulos, Moreno hace un recorrido amplio, bien fundamentado y generosamente ilustrado con ejemplos, de todos aquellos aspectos y variables que intervienen y caracterizan las formas prototípicas de firmar y rubricar. Los gestos gráficos más habituales en el combinado de firma-rúbrica y sus correlaciones con la tipología personal, actitudes habituales, complejos del carácter, valores y estados de ánimo, entre otros.
Un trabajo exhaustivo sobre el sentido expresivo de la propia firma autográfica, con escalas likert para un inventario o registro de las variables implicadas en el acto de firmar, un capítulo íntegramente dedicado a la autenticación de firmas en el ámbito judicial, otro dedicado al malestar con la propia firma o aspectos tan curiosos, como la fenomenología hipnótica, inconscientemente gestionada en la producción automática de escritura.

Discurso de Ortega y Gasset sobre el Estatuto de Cataluña (1932)

Discurso de Ortega y Gasset sobre el Estatuto de Cataluña (1932)

Discurso sobre el Estatuto de Cataluña Sesión de las Cortes del 13 de mayo de 1932   Señores diputados: Siento mucho no tener más remedio que hacer un discurso doctrinal, de aquellos precisamente que el señor Companys, en las primeras que pronunció el otro día, se...

Acerca de la «pulsión opinativa»: ¿razonamos adecuadamente?

Acerca de la «pulsión opinativa»: ¿razonamos adecuadamente?

«(…) En momentos de fractura y desencuentro social como los que estamos viviendo en España, sería conveniente sopesar exigirnos una mayor objetividad en nuestro modo de razonar, valorando con honestidad los ingredientes que sazonan nuestros razonamientos, procurando ser más críticos y precisos con las palabras que empleamos, ampliando en definitiva nuestro horizonte de consciencia en relación a los motivos últimos que nos posicionan y determinan. (…)»