Satori es, «…una experiencia que incluso una montaña de aclaraciones y demostraciones nunca puede hacer comprensible a otro, a no ser que estos hubieran tenido previamente la experiencia en sí. El Satori, que fuera accesible a un análisis, de modo que por esta razón otra persona, que todavía nunca lo tuvo, obtenga pleno entendimiento al respecto, no sería Satori en realidad. Pues el Satori que se transforma en un concepto deja de ser Satori, no habría allí experiencia ninguna del Zen. En consecuencia, lo único que se puede enseñar en el Zen es insinuar y mostrar el camino por el que el espíritu de un hombre puede llegar a la meta. La consecución del objetivo, la aprehensión del objeto en sí debe acontecer personalmente, ningún otro puede hacerlo por nosotros. Pero existen admoniciones por doquier. Si el espíritu de un hombre se halla en sazón para el Satori, entonces le invade por todas partes.»

Daisetzsu Teitaro SUZUKI
-La Gran Liberación- (pgs. 111-112)

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